
AYER ESTUVIMOS
TRADICIONAL PASEO POR EL ESTE
Como todos los años, al acercarse la finalización de los cursos, realizamos una visita a jardines en el Departamento de Maldonado. En esta oportunidad, la recorrida abarcó tres jardines de importante extensión y un vivero* , y, coincidiendo la fecha con la de la Exposición de la Asociación Uruguaya de la Rosa – Filial Punta del Este, también tuvimos la oportunidad de concurrir a este evento.
Nos satisface haber realizado este año una novedosa elección: un jardín de una socia de The Garden Clubs en Punta del Este. Sin un conocimiento previo del lugar, la expectativa era muy grande. Ya al llegar, nos encontramos con una agradable sorpresa: el mismo había sido seleccionado y visitado por Roy Cheek con el nutrido contingente de extranjeros que estuvo en nuestro país recientemente. Con estos antecedentes, el éxito de la visita ya estaba descontado.
La dueña de casa, entusiasmada desde siempre con su jardín, nos acompañó durante toda la recorrida, lo que enriqueció en gran medida los contenidos de la misma. Es que nadie conoce tan bien su espacio como el que lo piensa, construye y vive con intensidad. El jardín es diferente durante las cuatro estaciones, los doce meses, y aún cada día hay variantes, dependiendo de la hora del día, de la luminosidad, de la apertura de una flor, del canto de un ave, y, por que no, de la llegada de algún insecto que tantos problemas nos ocasiona.

La compartimentación del espacio verde es marcada: el área total está dividida en varios sectores, lo que permite disfrutar los encantos de cada uno por separado.Los rosales tienen una fuerte presencia en cada lugar: arbustivos, trepadores, híbridos de té. Canteros, pérgolas y aún maceteros son el asiento de las diferentes formas y colores. Varios de esos protagonistas obtuvieron importantes premios y menciones en la Exposición que visitaríamos posteriormente.

Por último, hay que destacar la fuerte presencia de herbáceas en el jardín, que la dueña de casa cultiva desde ya hace varios años. En muchos casos, las mismas se resiembran espontáneamente en los canteros, aportando año a año su despliegue de alturas, texturas y colores.
La incorporación de nuestra flora nativa también es importante: arrayán (Blepharocalyx salicifolius), pitanga (Eugenia uniflora), chal-chal (Allophyllus edulis), tarumán (Citharexylum montevidense) y arazá (Psidium cattleianum), alternan con la vegetación introducida, combinándose de manera admirable.
Nuestra siguiente escala, por sugerencia e invitación de nuestra anfitriona, fue la Exposición de la Asociación Uruguaya de la Rosa, realizada en las instalaciones del Cantegril Country Club, para nosotros también una novedad, ya que era la primera vez que concurríamos a la misma.

Fue para nosotros una alegría encontrarnos con conocidas juezas que realizaban su trabajo con total dedicación. La Exposición, muy visitada, demostró que, a pesar de las inclemencias del tiempo que se habían sucedido en los últimos días, con fuertes vientos y lluvias, se puede presentar un material en óptimo estado y de excelente calidad. Para muestra, basta apreciar parte del material que recogimos.
No podemos dejar de mencionar la importancia del papel que cumple Octavio Sciandro en todo lo que atañe al desarrollo y difusión de la horticultura ornamental en la zona. Para él, con quienes tuvimos el gusto de conversar brevemente, también nuestras calurosas felicitaciones. Prometimos visitarlo próximamente en su vivero en la zona de Abra de Perdomo, lugar de gran interés paisajístico.
Un jardín próximo a Playa Mansa y el clásico parque próximo al Club de Golf, fueron las siguientes paradas.

Por último, un clásico: La Cumbre, sobre la Sierra de la Ballena, en un entorno paradisíaco, donde Hanna e Ignacio Anegón han establecido un parque de excepción. Las dificultades que presentan una pendiente abrupta y la piedra, muchas veces formando paredes verticales, han sido resueltas con maestría. Con una mezcla de vegetación autóctona e introducida, y una vista como pocas, con el fondo de la Laguna del Sauce, las sierras y el mar, el lugar se constituye en uno de los mejores paisajes de nuestro país.

Muchas puestas de sol hemos podido admirar desde esa privilegiada ubicación, y hemos recorrido los senderos trazados con esfuerzo a través de la vegetación agreste. La sorpresa que depara un gran chorro de agua surgiendo a través de una enramada de bignonia rosada (Podranea ricasoliana), un pasadizo en penumbra por debajo de la misma, una cascada que finaliza vertiendo sus aguas en un estanque con nenúfares, una euforbia morada (Euphorbia cotinifolia) como punto focal entre el verde, el despliegue de las brocamelias (Clerodendron bungei) y de las tibuchinas (Tibouchina urvilleana), son agradables sorpresas que surgen ante los ojos del entusiasta grupo.

En síntesis, una jornada acompañada finalmente por el buen tiempo, el espíritu de los visitantes y la calidez de los anfitriones, más la belleza de todo lo visto, nos permitió realizar uno de tantos cierres de curso que colmó las expectativas de los cansados pero alegres viajeros.
* Las entregas sobre Vivero Doña Flor y Parque con rosales en Maldonado, irán en nota aparte.

2005
EN ESTE AÑO LOS CURSOS TIENEN IMPORTANTES NOVEDADES. CONFÍE EN QUIENES LE MUESTRAN LO MEJOR. ESTE SITIO ES NUESTRA MEJOR CARTA DE PRESENTACIÓN. SOMOS VERDADEROS DOCENTES Y TENEMOS UNA LARGA TRAYECTORIA.
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